RESULTADO DE LA BÚSQUEDA //

Nueva publicación sobre el Cura Brochero

El amor no se compra

El Sí de María que hace posible el nuestro

Acoger a Jesús con gozo

Jesucristo, Rey del universo

Despertar la responsabilidad

No olvidar lo esencial

Audiencia: «Una sociedad solidaria y justa es una sociedad más sana»

Audiencia: por un futuro donde quien tiene más, se comprometa a servir

Francisco: contemplar para cuidar y custodiar la casa común

Francisco: Buscar el bien común es misión de todo cristiano

Francisco en la Audiencia: la solidaridad es hoy más necesaria que nunca

Arriesgar todo por Jesús

Francisco: una economía enferma produce el virus de la desigualdad

El Papa: El amor preferencial por los pobres es misión de todos

Adhesión viva a Jesucristo

Papa Francisco: la dignidad humana como fundamento de toda la vida social

Aliviar el sufrimiento

«¿De qué modo podemos ayudar a sanar nuestro mundo, hoy?» pregunta el Papa

La vida es más que lo que se ve

La fuerza oculta del Evangelio

Aprender de los sencillos

Seguir a Jesús sin miedo

Cada domingo

Abrirnos al misterio de Dios

Barro animado por el Espíritu Santo

Vivir la Verdad en Jesús

Algo no va bien en la Iglesia

Los miedos en la iglesia

¿En qué hemos de cambiar?

Lo primero

Experiencia personal

¿No necesitamos a Dios entre nosotros?

La identidad de Jesús

La alegría posible

Acuérdate de mí

¿Quién soy yo para juzgar?

¿Seguiremos creyendo en la Justicia?

Sin excluir

Vivir en armonía

Lucas ha recopilado en su evangelio unas palabras, llenas de afecto y cariño, dirigidas por Jesús a sus seguidores y seguidoras. Con frecuencia, suelen pasar desapercibidas. Sin embargo, leídas hoy con atención desde nuestras parroquias y comunidades cristianas, cobran una sorprendente actualidad.

Contra la insensatez

Cada vez conocemos mejor la situación social y económica que Jesús conoció en la Galilea de los años treinta. Mientras en las ciudades de Séforis y Tiberíades crecía la riqueza, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Mientras los campesinos se quedaban sin tierras, los terratenientes construían silos y graneros cada vez más grandes.

Mujeres creyentes

Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha «deprisa», con decisión. Siente necesidad de compartir con su prima Isabel su alegría y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

Indignación y esperanza

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Nadie sabe el día

Un día, la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?

Ateísmo superficial

Son bastantes los que, durante estos años, han ido pasando de una fe ligera y superficial en Dios a un ateísmo igualmente frívolo e irresponsable. Hay quienes han eliminado de sus vidas toda práctica religiosa y han liquidado cualquier relación con una comunidad creyente. Pero ¿basta con eso para resolver con seriedad la postura personal de uno ante el misterio último de la vida?

Con Jesús en medio de la crisis

Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer tiene prisa para resolver su problema: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?». No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tienen resuelto.

Contra el poder del varón

Los fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba. Esta vez no es una cuestión sin importancia, sino un hecho que hace sufrir mucho a las mujeres de Galilea y es motivo de vivas discusiones entre los seguidores de diversas escuelas rabínicas: «¿Le es lícito al marido separarse de su mujer?».

Nadie tiene la exclusiva de Jesús

La escena es sorprendente. Los discípulos se acercan a Jesús con un problema. Esta vez, el portador del grupo no es Pedro, sino Juan, uno de los dos hermanos que andan buscando los primeros puestos. Ahora pretende que el grupo de discípulos tenga la exclusiva de Jesús y el monopolio de su acción liberadora.

¿Por qué lo olvidamos?

Camino de Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos sobre el final que le espera. Insiste una vez más en que será entregado en manos de los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que «no entendían lo que quería decir, pero les daba miedo preguntarle». No es difícil adivinar en estas palabras la pobreza de muchos cristianos de todos los tiempos. No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.