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Comunidad en proceso de renovación

No podemos seguir viviendo en nuestras parroquias y comunidades de manera rutinaria. Hemos de reaccionar. El papa Francisco nos está llamando a «una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús» (EG 1). Hemos de superar miedos, rutinas y vacilaciones. Hemos de aunar esfuerzos y aprender unos de otros.

Recorrer caminos nuevos

Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús. Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Con los ojos abiertos

Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: «Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta».

¿Todavía puedo cambiar?

¿Todavía puedo cambiar? ¿No es ya demasiado tarde para rehacer una vida que, en buena parte, la he echado a perder? ¿Qué pasos puedo dar? La actitud de Zaqueo nos ayuda a responder a las preguntas que no pocos llevamos en nuestro interior.

El clamor de los que sufren

La parábola de la viuda y el juez sin escrúpulos es, como tantos otros, un relato abierto que puede suscitar en los oyentes diferentes resonancias. ¿Qué resonancia puede tener hoy en nosotros este relato dramático que nos recuerda a tantas víctimas abandonadas injustamente a su suerte?

¿No necesitamos pedir de nuevo al Señor que aumente nuestra fe?

Han pasado más de veinte siglos. A lo largo de la historia, los seguidores de Jesús han vivido años de fidelidad al Evangelio y horas oscuras de deslealtad. Tiempos de fe recia y también de crisis e incertidumbre. ¿No necesitamos pedir de nuevo al Señor que aumente nuestra fe?

¿La presencia del pobre nos molesta?

El contraste entre los dos protagonistas de la parábola es trágico: con imágenes populares de su tiempo, Jesús recuerda que Dios tiene la última palabra sobre ricos y pobres.

¿Qué pueden hacer quienes poseen estas riquezas injustas?

En esta sociedad, Jesús habla del dinero con una frecuencia sorprendente. Sin tierras ni trabajo fijo, su vida itinerante de profeta dedicado a la causa de Dios le permite hablar con total libertad.

Una parábola para nuestros días

En ninguna otra parábola ha querido Jesús hacernos penetrar tan profundamente en el misterio de Dios y en el misterio de la condición humana. Ninguna otra es tan actual para nosotros como esta .

¿Es posible contagiar la fe en este mundo?

En la Evangelii Gaudium el Papa Francisco nos recuerda que nuestro compromiso no se ve reflejado en la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico sino que se limita muchas veces a las tareas intraeclesiales sin una responsabilidad real por la aplicación del Evangelio a la transformación de la sociedad. ¿No es un error responder a los retos de hoy con estrategias de ayer?

No todo vale…

Los pecadores se llenan de alegría al oír hablar a Jesús de la bondad insondable de Dios: también ellos pueden esperar la salvación. ¿No está Jesús abriendo el camino hacia una relajación religiosa y moral inaceptable?

¿Iglesia desconcertada ante un futuro incierto?

Lucas y Mateo han recogido en sus respectivos evangelios unas palabras de Jesús. Probablemente no siempre recibieron la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Si algo hemos de reaprender en estos tiempos de crisis y desconcierto en su Iglesia, es la confianza.

¿Qué es una Iglesia rígida, encerrada en sí misma?

Lucas recoge en su evangelio un importante discurso de Jesús, dirigido no a los Doce sino a otro grupo numeroso de discípulos a los que envía para que colaboren con él en su proyecto del reino de Dios. En esta reflexión, José Antonio Pagola subraya algunas líneas acerca de como las palabras de Jesús constituyen una especie de carta fundacional donde sus seguidores han de alimentar su tarea evangelizadora.

¿Creemos en Jesús?

La gran tarea de los cristianos es hoy aunar fuerzas y abrir caminos para reafirmar mucho más la centralidad de Jesús en su Iglesia. Todo lo demás viene después.

No apartar a nadie de Jesús

¿Cuál es nuestra actitud ante ciertos colectivos cuyos problemas, sufrimientos y luchas preferimos casi siempre ignorar y silenciar en el seno de la Iglesia? A todos ha de llegar la Buena Noticia de Dios.

El sufrimiento ha de ser tomado en serio

Este relato de Lucas nos recuerda que desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas: se vive como si no hubiera dolientes ni perdedores. Por eso se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio.

Hacer memoria de Jesús

Al narrar la última Cena de Jesús con sus discípulos, las primeras generaciones cristianas recordaban el deseo expresado de manera solemne por su Maestro: «Haced esto en memoria mía». Así lo recogen el evangelista Lucas y Pablo, el evangelizador de los gentiles. Desde su origen, la Cena del Señor ha sido celebrada por los cristianos para hacer memoria de Jesús, actualizar su presencia viva en medio de nosotros y alimentar nuestra fe en él, en su mensaje y en su vida entregada por nosotros hasta la muerte. Recordemos cuatro momentos significativos en la estructura actual de la misa.

Dejémonos sorprender por Dios

En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio.

¿Cómo vivieron los primeros cristianos sin Jesús?

Los evangelios nos ofrecen diversas claves para entender cómo comenzaron su andadura histórica las primeras comunidades cristianas sin la presencia de Jesús al frente de sus seguidores. Tal vez, no fue todo tan sencillo como a veces lo imaginamos. ¿Cómo entendieron y vivieron su relación con él, una vez desaparecido de la tierra?

El otro hijo

Sin duda, la parábola más cautivadora de Jesús es la del «padre bueno», mal llamada «parábola del hijo pródigo». Precisamente este «hijo menor» ha atraído siempre la atención de comentaristas y predicadores. Su vuelta al hogar y la acogida increíble del padre han conmovido a todas las generaciones cristianas.

Preguntas de Año Nuevo

Hoy comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿qué espero yo del nuevo año? ¿Lo «nuevo» de este año vendrá de afuera?.

¿Qué podemos hacer ante los que sufren?

¿Qué podemos decir ante estas palabras quienes vivimos en un mundo donde más de un tercio de la humanidad vive en la miseria luchando cada día por sobrevivir, mientras nosotros seguimos llenando nuestros armarios con toda clase de túnicas y tenemos nuestros frigoríficos repletos de comida?

Cuidar mejor lo esencial sin distraernos en lo secundario

Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones y comunidades, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo. Dios está siempre cerca. Somos nosotros los que hemos de abrir caminos para acogerlo encarnado en Jesús.

La Iglesia actual marcha a veces como una anciana «encorvada»

La Iglesia actual marcha a veces como una anciana «encorvada» por el peso de los siglos, las luchas y trabajos del pasado. «Con la cabeza baja», consciente de sus errores y pecados, sin poder mostrar con orgullo la gloria y el poder de otros tiempos. Es el momento de escuchar la llamada que Jesús nos hace a todos.

Examen ante el testigo de la verdad

El Evangelio de Juan ofrece un sorprendente diálogo privado entre Pilato, representante del imperio más poderoso de la Tierra y Jesús, un reo maniatado que se presenta como testigo de la verdad. Precisamente Pilato quiere, al parecer, saber la verdad que se encierra en aquel extraño personaje que tiene ante su trono: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús va a responder exponiendo su verdad en dos afirmaciones fundamentales.

Curarnos de la ceguera

¿Qué podemos hacer cuando la fe se va apagando en nuestro corazón? ¿Es posible reaccionar? ¿Podemos salir de la indiferencia? Marcos narra la curación del ciego Bartimeo para animar a sus lectores a vivir un proceso que pueda cambiar sus vidas.

Una cosa nos falta

San Marcos nos cuenta (capítulo 10, versículos 17-30) con especial intensidad cuando Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega «corriendo» un desconocido que «cae de rodillas» ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.

Son amigos, no adversarios

El Papa Francisco nos recuerda permanentemente que “el planeta es de toda la humanidad y para toda la humanidad, y que el solo hecho de haber nacido en un lugar con menores recursos o menor desarrollo no justifica que algunas personas vivan con menor dignidad” (Evangelii Gaudium 190 y 228) Por eso es necesario postular un principio que es indispensable para construir la amistad social: la unidad es superior al conflicto. La solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierte así en un modo de hacer la historia, en un ámbito viviente donde los conflictos, las tensiones y los opuestos pueden alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida.

¿Porqué nos quedamos? Por José Antonio Pagola

Durante estos años se han multiplicado los análisis y estudios sobre la crisis de las Iglesias cristianas en la sociedad moderna. Esta lectura es necesaria para conocer mejor algunos datos, pero resulta insuficiente para discernir cuál ha de ser nuestra reacción. El episodio narrado por Juan nos puede ayudar a interpretar y vivir la crisis con hondura más evangélica.